Fallo de Implantación

Fallo de Implantación

¿Doctor, porqué no he quedado embarazada?

Esta es una pregunta que siempre nos plantean ante un fracaso en un ciclo de reproducción asistida.

Uno de los factores que contribuyen a este fracaso es el fallo de implantación.

La implantación es el proceso por el que el embrión se fija al endometrio en un determinado estadio y dentro de un período de tiempo conocido como ventana de implantación para continuar posteriormente su desarrollo intrauterino. Este proceso está regulado y condicionado por numerosos factores, tanto a nivel endometrial como embrionario, sistémicos y/o locales y en la mayoría desconocidos todavía.

La gran mayoría de tratamientos consiguen un número aceptable de embriones de cuatro a ocho células, sin embargo, tan solo unos pocos consiguen sobrevivir tras ser transferidos dentro de la cavidad uterina.

Clásicamente se considera fallo de implantación “aquella situación en la que no hemos conseguido gestación tras transferir, en al menos dos ó tres ocasiones, según edad, con embriones de buena calidad, en un ciclo de FIV o de donación de ovocitos”.

A lo largo de todos estos años de tratamientos de RA, se han ido ampliando y mejorando los conocimientos en muchos aspectos involucrados en estos tratamientos tanto en los fármacos utilizados para la estimulación ovárica como en el estudio de las necesidades nutricionales en la gametogénesis y en el desarrollo embrionario que tienen lugar en el Laboratorio. En el campo de la implantación no se ha conseguido ampliar  lo suficiente los conocimientos que nos permitan mejorar resultados cuando lo que falla es este eslabón, clave en todo el proceso.

A todo esto hay que añadir que en la especie humana sólo el 30% de embriones, consigue implantarse.

Ante la situación descrita, existen una serie de recomendaciones diagnosticas ampliamente aceptadas que deberían de llevarse a cabo.

Existen tres grupos de factores:

1. Receptividad endometrial

El estudio del endometrio sigue suponiendo todavía un reto en el campo de la reproducción, ya que su desarrollo se regula por mecanismos complejos. Se intenta descubrir un patrón de expresión génica, que favorezca la receptividad, viéndose involucrados la activación o represión de una red de genes. Entre las causas que conllevan a una disminución de la receptividad endometrial tenemos:

    • Alteración del ambiente endocrino: sabemos que en ciclos de estimulación ovárica controlada, la receptividad esta disminuida en comparación con el ciclo natural, sobre todo en casos de altas respondedoras y niveles de estradiol altos. Para minimizar ese efecto usamos protocolos moderados de estimulación.
    • Inadecuado desarrollo del endometrio: se discute sobre cuál sería el grosor mínimo del endometrio para catalogarlo como adecuado. Se sitúa entre ≥ a 7 mm. En casos necesario podemos favorecer su desarrollo con sustancias como el sildenefilo, aspirina, estrógenos por vía vaginal, y otros)
    • Patología orgánica uterina: en estos casos, recomendamos la realización de histeroscopia para descartar pólipos, endometritis, miomas, y otras patologías que se diagnostican en la mayoría de los casos con modernos equipos de ecografía vaginal.

2. Factores embrionarios

    • Alteraciones cromosómicas: la embriogénesis puede verse alterada por anomalías en los cromosomas paternos, de ahí la recomendación de realizar un estudio del cariotipo en ambos miembros de la pareja. Destacar la asociación de fallo de implantación con alteraciones cromosómicas de los espermatozoides valorada por FISH, demostrado en algunos trabajos que hemos publicado en la prestigiosa revista de reproducción humana “Fertility and Sterility”.

También mencionar la controversia sobre la realización del DGP en el estudio de aneuploidias con el fin de seleccionar los embriones cromosómicamente correctos. La mayoría de los trabajos no demuestran su beneficio, reduciendo su uso al fallo estricto de implantación, donde si podría haber un aumento de dichas anomalías.

    • Fragmentación embrionaria y endurecimiento de la zona pelúcida: un embrión demasiado fragmentado o una zona pelúcida demasiado engrosada, repercuten negativamente sobre la implantación. En estos casos, podemos realizar la aspiración de fragmentos degenerados, que dificultan las señales intercelulares que favorecen la división embrionaria y la llamada eclosión asistida (“assisted hatching”). Esta última técnica consiste en provocar una apertura en el embrión para facilitar su eclosión e implantación, ya sea por métodos químicos, laser, y otros.
    • Asincronía embrión – endometrio: para intentar mejorar la sincronización realizamos el llamado cultivo largo, transfiriendo el embrión en estadio de blastocisto. Es el momento cuando éste rompe la zona pelúcida y el endometrio está preparado para que el embrión pueda adherirse. La tendencia actual, en casos seleccionados, es la transferencia de un embrión único en estadio de blastocisto, aunque para ello es necesario disponer de gran número de embriones de buena calidad y esto no siempre sucede así.

Posiblemente en el futuro podamos detectar la presencia de otros marcadores genéticos, cromosómicos o bioquímicos en los embriones, que nos permitan una mejor selección y así aumentar las posibilidades de implantación.

3. Factores maternos

  • Canal cervical tortuoso: dificultaría el proceso de transferencia embrionaria. Ante esta posibilidad es aconsejable realizar una prueba de permeabilidad cervical, previa al ciclo de estimulación. Siempre se aconseja que dicha transferencia sea siempre bajo control ecográfico.
  • Hidrosalpinx: no cabe duda de que esta patología reduce las tasas de implantación y se recomienda su extirpación o ligadura, incluso ya antes de que tenga lugar un fallo de implantación.
  • Endometriosis: afecta tanto a la calidad ovocitaria como a la embrionaria, pudiéndose mejorar con tratamientos previos médicos o quirúrgicos.
  • Trombofilias: En los trabajos más recientes se ha demostrado una mayor prevalencia de trombofilias en pacientes con fallo de implantación. Se caracterizan por un desequilibrio entre el sistema de coagulación y fibrinolisis a favor del primero.

En Segrelles IVF hacemos una especial atención a estos factores, que según nuestra opinión, están infravalorados. Nuestra experiencia personal nos confirma este hecho con el gran beneficio que supone para un determinado grupo de pacientes.

A pesar de todo lo expuesto, el fallo de implantación sigue siendo un reto para los clínicos. Es importante que visiten un Centro  como Segrelles IVF tengan amplia experiencia en este tipo de casos y los diagnostique realizando el tratamiento indicado para cada caso y aumentando con ello, las posibilidades de implantación del embrión.

Clínica Reproducción Asistida Segrelles IVF

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