María – A Coruña

Testimonio de María – Coruña

La llegada de nuestro hijo

Pues aquí está mi historia. Conocí a mi actual pareja una noche de Nochebuena hace ya unos 8 años y a partir de ahí todo fue un camino de rosas, en menos de dos años compramos una casa y unos meses después nos casamos, una luna de miel maravillosa y una vida en pareja perfecta. Los problemas empezaron cuando decidimos cumplir nuestro sueño: tener un hijo.

Los primeros meses no nos preocupaba demasiado que yo no que quedase embarazada, pero a medida que pasaba el tiempo empezaron los agobios, tengo que decir que siempre con el apoyo incondicional de mi marido, pero fue muy duro, de hecho ahora mismo estoy escribiendo y llorando al mismo tiempo. Yo estaba triste todos los días y llegó un momento que nada tenía sentido, intentábamos salir a menudo para no agobiarnos pero mi cabeza siempre estaba en el mismo sitio, todo el día preguntándome que estábamos haciendo mal. Pero también es verdad que siempre nos quedaba un hilito de esperanza y decidimos ir a por todas, ponernos en manos de un profesional.

Tras varias citas con diferentes ginecólogos que nos decían que estuviésemos tranquilos que el bebé ya vendría, consejo poco válido en esos momentos, tuvimos la gran suerte de caer en manos de un enorme profesional, RAMÓN VILAR, que desde el primer momento nos  dijo que tenía todas las esperanzas depositadas en nosotros y que no había tiempo que perder. Después de una consulta con él supimos que los dos teníamos problemas para concebir, pero en vez de hacer que nos viniésemos abajo, hizo que saliésemos de allí convencidos de que íbamos a ser padres.

Y así fue, después de varios meses de tratamiento y de dos inseminaciones artificiales llegó la tercera, y a  la tercera va la vencida. El día previo a la inseminación llegué a la consulta llorando porque ese día había fallecido una persona muy importante en mi vida, tras luchar como un campeón durante unos meses contra una grave enfermedad. Cuando el doctor me vio en ese estado me dijo que si no nos apetecía en ese momento lo aplazábamos sin ningún problema pero también me dijo que a lo mejor era el momento de que llegase otra persona muy importante a mi vida. Y no hubo dudas, ADELANTE DOCTOR. A las tres semanas me hice una analítica y volvimos a ser la pareja más feliz del mundo, esa personita estaba en nuestras vidas.  Muchísimas gracias doctor, te lo agradeceremos toda la vida.                                    

Ser padres es lo mejor del mundo, no hay palabras para describirlo. Te queremos hijo.

Maria

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